Si estás pensando en renovar los teléfonos de la oficina, habrás visto que cada proveedor lo llama de una forma. Uno te ofrece telefonía IP, otro VoIP y un tercero una centralita virtual, y todo suena a jerga pensada para empresas con departamento de informática propio. Las tres cosas están relacionadas y se entienden bien partiendo de lo que ya tienes hoy, sea una línea analógica, un RDSI o una centralita en un armario.
¿Qué es la telefonía IP?
La telefonía IP consiste en hacer y recibir llamadas a través de la conexión a Internet o de la red interna de la oficina, en lugar de por la línea telefónica clásica de cobre. Tu voz se convierte en datos, se trocea en pequeños paquetes y viaja por la misma red que usas para el correo. Al otro extremo, esos paquetes se recomponen y se escuchan como una conversación normal.
Para quien llama, nada cambia. Los operadores de telefonía IP están interconectados con la red telefónica pública, así que puedes llamar a fijos, a móviles o a números 900 y 902, y tus clientes te siguen marcando a un número geográfico de los de siempre (un 96 si estás en Valencia). Es probable que ya la uses en casa: en muchos hogares con fibra, la línea fija funciona sobre IP.
La diferencia de fondo está en dónde «vive» tu número. En una línea tradicional, el número está atado a un cable que llega a un punto concreto de la oficina. En telefonía IP, el número va asociado a una cuenta, y suena en cualquier teléfono, ordenador o móvil que inicie sesión con ella, esté donde esté. De ahí sale buena parte de sus ventajas, como atender con el número de la empresa desde casa, añadir un puesto sin tirar cable o mudarte de local sin perder el número.
Telefonía IP, VoIP y centralita virtual: ¿es lo mismo?
En el uso empresarial en España, telefonía IP y VoIP se usan como sinónimos. Si un proveedor te ofrece una y otro la otra, te están hablando de lo mismo. Si quieres afinar, la diferencia es esta:
- VoIP (voz sobre IP): la tecnología, es decir, el método para convertir la voz en paquetes de datos y enviarla por una red IP. Las siglas vienen del inglés Voice over Internet Protocol.
- Telefonía IP: el servicio completo montado sobre esa tecnología, con tus números, tus extensiones, los teléfonos y las funciones de llamada.
- Centralita virtual: un tipo concreto de servicio de telefonía IP. La centralita deja de ser un aparato en la oficina y pasa a estar alojada en la nube del proveedor, desde donde gestiona colas de espera, horarios, locuciones de bienvenida o el típico «pulse 1 para ventas».
Algunos proveedores lo ordenan al revés, o reservan «telefonía IP» para la centralita propia de una empresa grande. A la hora de contratar, ese debate pesa poco; lo que importa es qué incluye cada oferta, que puede ser una línea IP básica, una centralita virtual con telefonía VoIP para todo un equipo o un SIP trunk para conectar la centralita que ya tienes. Si quieres ver con más calma en qué se diferencian la centralita virtual y la telefonía IP, lo tienes desarrollado en otro artículo.
Cómo funciona una llamada por telefonía IP
Antes de que marques ningún número, tu teléfono IP (o el softphone, una app en el ordenador o el móvil) ya se ha registrado en un servidor del proveedor con un usuario y una contraseña, y ese servidor sabe qué número de tu empresa le corresponde. Cuando alguien llama a ese número, el servidor busca dónde está conectado el aparato y le pasa la llamada, tanto si es el teléfono de la mesa como el portátil de quien teletrabaja ese día. Es la misma lógica de una centralita virtual, donde ese servidor reparte además las llamadas entre extensiones.
De la voz al paquete de datos, paso a paso
El recorrido de tu voz tiene cuatro etapas, y todas ocurren en milisegundos:
1. Digitalización: el micrófono capta la voz, que es una onda continua, y el teléfono la convierte en números.
2. Compresión y troceado en paquetes: un códec (el programa que comprime y descomprime el audio) reduce ese flujo y lo divide en paquetes pequeños.
3. Envío por la red IP: los paquetes viajan por tu conexión a internet hasta el proveedor y de ahí hacia el destino. Pueden tomar caminos distintos y llegar desordenados.
4. Reconstrucción del audio: el aparato que recibe la llamada reordena los paquetes y los vuelve a convertir en sonido.
En el último paso, los paquetes no llegan con un ritmo perfecto, y a esa irregularidad en los tiempos de llegada se le llama jitter. Para que no oigas la voz a trompicones, el teléfono retiene los paquetes un instante en una especie de sala de espera que los ordena antes de reproducirlos.
Qué ocurre cuando llamas a un número de red fija o móvil convencional
Si llamas a otro usuario del mismo proveedor, la llamada no sale nunca de la red IP. Cuando el destino es un fijo o un móvil normal, entra en juego un gateway (pasarela), el equipo del operador que hace de traductor entre internet y la telefonía clásica. Ahí la voz se descomprime y se adapta al formato de la red de destino, y ese tramo se cobra como cualquier llamada según tu tarifa.
Por ejemplo, tu comercial llama desde el softphone al móvil de un cliente y su voz sale en paquetes por la fibra de la oficina, llega al servidor del proveedor, atraviesa la pasarela y entra en la red móvil del operador del cliente, que la recibe como una llamada más.
Los protocolos que hay detrás
Un protocolo es un conjunto de reglas que los equipos siguen para entenderse. En una llamada IP trabajan tres principales:
- SIP (Session Initiation Protocol): organiza la llamada. Registra tu teléfono en el servidor, hace sonar el del otro lado, acuerda qué códec usar y cuelga al final. Funciona como la recepcionista que pasa la llamada sin escuchar la conversación.
- RTP (Real-time Transport Protocol): transporta el audio en sí. Una vez que SIP ha conectado a las dos partes, RTP lleva los paquetes de voz de un lado a otro.
- SRTP (Secure RTP): es RTP cifrado. Si alguien interceptara los paquetes, solo vería datos ilegibles. La parte de SIP se protege por separado con TLS, el mismo cifrado que usan las webs con el candado en el navegador.
Qué necesitas para tener telefonía IP en tu empresa
Para llamar por IP te hacen falta tres cosas: un proveedor que te dé el servicio, una conexión a Internet estable y algo con lo que hablar (un teléfono IP, una app o el teléfono de siempre con un adaptador).
Conexión a Internet: qué requisitos mínimos exige la voz
Para la voz pesa más la estabilidad que la velocidad, y casi cualquier fibra de empresa tiene ancho de sobra. Si todavía trabajas con ADSL o con cobre, el paso previo suele ser contratar fibra óptica para la empresa.
Ancho de banda, latencia y jitter: cuánto consume una llamada
Con G.711, el códec más habitual y sin compresión, cada llamada ocupa unos 80 kbps por sentido (64 de voz y 16 de cabeceras de los paquetes), según la guía de calidad de voz de Cisco. Con G.729 y compresión de cabeceras baja a 11,2 kbps. En cualquiera de los dos casos, una llamada pesa menos de 0,1 Mbps.
Con ese dato, 10 llamadas simultáneas en G.711 suman unos 800 kbps por sentido (cuenta orientativa propia), menos de 1 Mbps para una oficina entera hablando a la vez, sin contar el resto del tráfico.
Tres factores estropean una llamada:
- Latencia: el tiempo que tarda tu voz en llegar al otro extremo. La recomendación ITU-T G.114, que recogen tanto la guía de Cisco como el NIST, sitúa el límite en 150 ms de boca a oído. Por encima, empiezas a pisarte con quien está al otro lado, como en una videollamada con retraso.
- Jitter: la variación en ese tiempo de llegada. Si unos paquetes llegan antes y otros después, la voz suena entrecortada o metálica, y ayuda mucho que la red lo mantenga bajo.
- Pérdida de paquetes: trozos de voz que se quedan por el camino. Cisco no fija un porcentaje «seguro» y las pérdidas degradan la voz muy rápido: cuanto más cerca de cero, mejor.
En la práctica, una ADSL lenta compartida con descargas pesadas, o una WiFi saturada, suele dar más guerra que una fibra modesta bien configurada.
Dispositivos para llamar
Hay tres formas de llamar, y se pueden combinar en la misma empresa.
Teléfonos IP
El teléfono IP se enchufa al cable de red (algunos modelos también van por WiFi) en vez de a la roseta telefónica y se registra en tu servicio con unas credenciales SIP, que son el usuario y la contraseña de tu extensión. Desde ese momento funciona como una extensión más: transferencias, multiconferencia, grabación y teclas programables.
Es la opción más recomendable para quien pasa muchas horas al teléfono, como recepción, atención al cliente o el equipo comercial. Conviene que admitan PoE, que lleva la corriente por el mismo cable de red y ahorra un enchufe y un transformador por puesto, y que el proveedor los entregue preconfigurados.
Softphones y llamadas desde el navegador (WebRTC)
Un softphone convierte el ordenador, el móvil o la tablet en el teléfono de la empresa. Con unos auriculares con micrófono, llamas y recibes llamadas con tu extensión y tu número fijo desde cualquier sitio con conexión.
WebRTC va un paso más allá y te deja llamar desde el navegador, sin instalar nada. Inicias sesión en la web del servicio y ya tienes línea.
Si la extensión vive solo en el PC, al apagarlo dejas de estar localizable. El teléfono IP, el móvil con app y el teléfono analógico con adaptador siguen operativos con el ordenador apagado.
Adaptadores ATA: reutilizar el teléfono analógico que ya tienes
Un ATA (adaptador de teléfono analógico) es una cajita que se conecta a la red por un lado y al teléfono de toda la vida por el otro. Convierte la señal analógica en paquetes de datos, de modo que puedes aprovechar terminales que aún funcionan bien.
Hoy se usa cada vez menos y funciona como solución de transición, porque el teléfono analógico no te da las funciones de un terminal IP (pantalla, teclas programables, transferencias cómodas).
Tipo de servicio: línea IP básica, centralita virtual o SIP trunk
El servicio que contratas al proveedor puede ser de tres tipos:
- Línea IP básica o numeración virtual: un número y, por lo general, una llamada simultánea. Encaja con autónomos o puestos sueltos.
- Centralita virtual: incluye extensiones, colas de espera, horarios, locuciones y menú de opciones. Es la modalidad más extendida y es el operador quien la configura, así que no hace falta saber de informática para ponerla en marcha.
- SIP trunk: líneas IP que se conectan a una centralita IP que ya tienes instalada. Cumplen el papel que antes hacían la RDSI o los primarios. La configuración corre de tu cuenta (o de tu integrador), y para teletrabajo y seguridad suele hacer falta además una VPN.
Qué elegir según el tamaño y la capacidad técnica de tu empresa
- Autónomo o uno o dos puestos: línea básica o numeración virtual, con app en el móvil.
- Pyme sin informático en plantilla: centralita virtual con telefonía VoIP, porque el proveedor se ocupa de montarla y mantenerla.
- Empresa con centralita IP reciente y equipo técnico propio: SIP trunk, para aprovechar lo que ya has pagado.
- Centralita antigua (analógica o RDSI) que todavía funciona: un gateway VoIP hace de puente entre ella e Internet, o un SIP trunk si la centralita admite conexión IP. Puedes alargarle la vida mientras planificas el cambio; para saber si merece la pena, puedes pedir una revisión con el servicio de mantenimiento de centralitas telefónicas.
Qué hace falta de configuración y seguridad básica
Con una centralita virtual, la configuración del servicio la hace el operador. Lo que queda de tu lado es la red de la oficina, y ahí hay tres ajustes básicos:
- Prioridad para la voz (QoS): el router da preferencia a los paquetes de voz frente a una descarga o una copia de seguridad, de modo que la llamada no se corta cuando alguien sube un archivo pesado. La mayoría de routers profesionales lo permiten.
- Voz y datos separados: una red virtual (VLAN) solo para los teléfonos impide que un problema en los ordenadores afecte a las llamadas, y que desde la red de datos se llegue a la pasarela de voz.
- Acceso protegido: contraseñas robustas, un cortafuegos preparado para tráfico VoIP y administración remota solo por canales cifrados (VPN o SSH).
Estos principios los recoge la guía de seguridad VoIP del NIST (SP 800-58). Es de 2005, así que tómala como base de buenas prácticas y no como norma actual.
Ventajas de la telefonía IP frente a la línea tradicional
En calidad de voz, una línea analógica o RDSI bien mantenida y una telefonía IP sobre una conexión estable suenan igual de bien. Las diferencias reales están en lo que pagas, en lo rápido que puedes crecer y en las funciones de centralita que la línea tradicional no ofrece.
| Criterio | Línea tradicional (analógica o RDSI) | Telefonía IP |
| Coste mensual | Cuota por cada línea física, más cara | Cuotas más bajas; llamadas internas gratis |
| Alta de una línea | Instalación y visita de un técnico | En minutos, desde un panel de gestión |
| Canales simultáneos | Los que permita el cableado o el acceso RDSI contratado | Se amplían o reducen al momento |
| Número | Atado a una dirección física | Va con el trabajador, esté donde esté |
| Dispositivos | Un teléfono por línea | Teléfono IP, ordenador y móvil a la vez |
| Calidad de voz | Alta, depende del cableado | Alta, depende de la estabilidad de la conexión |
| Electricidad | No necesita corriente propia en la oficina | Necesita luz y router encendidos |
La electricidad es el único punto en el que la línea tradicional tiene ventaja, y solo mientras la red de cobre siga en servicio, como se explica más abajo.
Ahorro en cuotas y llamadas
El ahorro sale de varios sitios a la vez:
- Cuotas: desaparecen las líneas físicas por puesto y pagas por usuario o por canal, normalmente con tarifas más bajas.
- Llamadas internas: entre extensiones y entre sedes, por ejemplo de tu oficina de Valencia a la de Madrid, viajan por tu propia red y no se facturan.
- Llamadas nacionales e internacionales: salen bastante más baratas que con la telefonía convencional, sobre todo las internacionales.
No hay una cifra independiente de ahorro medio que se pueda citar. Las que circulan, como el «hasta un 60 % en llamadas externas» que anuncia algún proveedor, son reclamos comerciales de un producto concreto. Tu ahorro dependerá de cuántas líneas pagas hoy, de cuánto llamas fuera y de si tienes varias sedes. La forma fiable de calcularlo es poner tus últimas facturas al lado del presupuesto.
Escalabilidad: ampliar o reducir líneas sin obra
Con RDSI o líneas analógicas, cada acceso trae un número cerrado de canales. Si necesitas más llamadas simultáneas, toca contratar otro acceso, esperar la instalación y pasar por cableado y técnico.
Con telefonía IP, añadir una extensión para el empleado que entra el lunes o abrir más canales para una campaña se hace desde el panel en minutos, y cuando acaba la temporada alta los quitas igual de rápido. Una centralita virtual, que vive en la nube, crece con la empresa sin tocar la instalación.
Teletrabajo y movilidad con el mismo número
Para atender el número de la oficina desde casa basta con conexión a Internet y unos auriculares, ya sea con el teléfono IP de sobremesa, el softphone o la app, y el cliente sigue viendo el fijo de la empresa cuando le llamas.
Con la app, el comercial que está en ruta atiende el fijo desde su smartphone, transfiere a un compañero o gestiona varias llamadas a la vez. Si además quieres juntar voz, vídeo y chat en una sola herramienta, ese paso se llama comunicaciones unificadas.
Funciones de centralita (IVR, colas, grabación, integración con CRM)
Con la línea tradicional, cada una de estas funciones exigía comprar y mantener una centralita física. En telefonía IP vienen incluidas o se activan desde el panel:
- IVR o menú de bienvenida: reparte las llamadas por opciones sin que nadie tenga que descolgar para preguntar.
- Colas y ACD: las llamadas esperan en orden y se reparten de forma automática entre los agentes libres, incluso según su especialidad.
- Buzón de voz al correo: el mensaje llega como audio, o transcrito, a tu email o al móvil.
- Horarios y desvíos: fuera de horario salta una locución o la llamada pasa a un móvil de guardia.
- Integración con el CRM: al entrar la llamada aparece la ficha del cliente en pantalla.
En un despacho de cinco personas, el IVR y el buzón al correo bastan para que ninguna llamada se pierda fuera de horario o cuando todos están ocupados. Si recibes muchas llamadas, las colas y la distribución automática son la base de un servicio de call center para empresas.
Fin de RDSI y de la red de cobre: por qué migrar ya es una cuestión de calendario
El 27 de mayo de 2025 Telefónica cerró sus últimas 661 centrales de cobre. Así lo recoge la CNMC en su balance del apagado definitivo de la red de cobre, un proceso que arrancó en 2014 con las dos primeras centrales (Sant Cugat del Vallès y Torrelodones) y que ha cerrado una red que llegó a tener 8.532 centrales activas. Entre los servicios afectados están la telefonía fija, el ADSL, el RDSI y las alarmas.
Si todavía tienes RDSI o líneas analógicas funcionando, es probable que tu operador ya las esté sirviendo por otra red, pero ese servicio se está quedando sin red que lo sostenga. No hay una fecha concreta publicada para clientes empresariales, así que el paso sensato es preguntar a tu operador sobre qué red funcionan hoy tus líneas y qué te ofrece, sea fibra óptica con telefonía IP u otra alternativa.
Inconvenientes y riesgos reales, y cómo resolverlos
La telefonía IP tiene puntos débiles que debes conocer antes de firmar nada. Para cada uno hay medidas conocidas que reducen el riesgo, siempre que se prevean al contratar.
¿Y si mi conexión no aguanta? Calidad de voz, priorización (QoS) y reserva de ancho de banda
Con una conexión inestable la voz se entrecorta, llega con retraso o suena metálica. Una llamada pesa menos de 0,1 Mbps, así que el problema casi nunca es la velocidad contratada, sino la inestabilidad, es decir, paquetes que llegan tarde, desordenados o que se pierden por el camino.
El caso típico en una oficina es una copia de seguridad en la nube o una descarga pesada a media mañana que coincide con la llamada de un cliente. Estas son las medidas que más se aplican:
- Conectar los teléfonos por cable: un teléfono IP con cable de red evita una WiFi saturada, que es una causa muy habitual de cortes.
- Priorizar la voz (QoS): la configuración del router que se explica más arriba es, en la mayoría de oficinas, la medida con más impacto.
- Reservar ancho de banda: se aparta una parte fija de la conexión solo para llamadas, calculada según cuántas pueden coincidir a la vez.
- Probar antes de firmar: haz un test de ping y jitter en hora punta, con la oficina a pleno rendimiento, y pide al proveedor un periodo de prueba con un par de extensiones reales.
¿Qué pasa si se cae Internet o la luz? Continuidad de negocio
Si cae Internet, cae la telefonía. Y si se va la luz, el router y los teléfonos IP se apagan, mientras que el teléfono de cobre de toda la vida recibía corriente desde la central y seguía funcionando en un apagón. Con el cierre de la red de cobre, esa ventaja también va quedando atrás.
A cambio, la telefonía IP permite montar alternativas que una línea tradicional no ofrecía. Una clínica que vive de las citas telefónicas necesita más respaldo que una oficina que recibe tres llamadas al día.
Línea de backup 4G/5G, desvío automático a móvil y SAI
- Línea de respaldo 4G/5G: un router con SIM de datos, o una segunda conexión, que entra en funcionamiento cuando la principal falla. Debe ser independiente de verdad (otra tecnología u otro operador), para que una misma avería no tumbe las dos. Si ya tienes líneas móviles de empresa, pregunta si puedes aprovecharlas para esto.
- Desvío automático a móvil: cuando la centralita está en la nube, si los teléfonos de la oficina dejan de responder, las llamadas pueden saltar a los móviles del equipo o a una app de softphone. El cliente puede seguir marcando el mismo número sin notar el cambio.
- SAI (sistema de alimentación ininterrumpida): mantiene encendidos el router, el switch y los teléfonos durante un corte de luz. Si los teléfonos se alimentan por el cable de red (PoE), basta con proteger el switch. Su autonomía depende del modelo y del consumo de los equipos, así que dimensiónalo con tu instalador.
Seguridad: fraude, intrusiones y cifrado de llamadas
Al viajar como datos, la voz hereda los riesgos de cualquier servicio conectado a Internet. En empresas, los más habituales son estos:
- Fraude de llamadas: alguien obtiene la contraseña de una extensión o entra en la centralita y la usa para llamar a números de tarificación especial o internacionales caros, a menudo de noche o en fin de semana. La factura la paga la empresa.
- Intrusiones y ataques SIP: programas automáticos que recorren Internet probando contraseñas contra las extensiones expuestas.
- Escuchas: una llamada que circula sin cifrar puede capturarla quien tenga acceso a la red.
La señalización debería ir cifrada con TLS y la voz con SRTP, y conviene preguntar al proveedor si lo ofrece. Cada extensión necesita una contraseña robusta y distinta. Y si en tu empresa nadie llama al extranjero ni a números de tarificación especial, lo prudente es bloquear esos destinos y preguntar si se pueden fijar alertas o límites de gasto. Si quieres revisar la red completa, no solo el teléfono, tienes más detalle en este artículo sobre ciberseguridad de red en empresas.
Aspectos legales en España: operador registrado en la CNMC, grabación de llamadas y protección de datos
En España, toda persona física o jurídica que preste servicios de comunicaciones electrónicas, VoIP incluida, debe inscribirse en el Registro de Operadores de la CNMC antes de empezar a dar servicio. Prestarlo sin inscripción es una infracción que puede acarrear sanciones administrativas e incluso la prohibición de seguir operando, según recoge la nota informativa de la CNMC sobre el Registro de Operadores. Tú, como empresa que solo contrata el servicio, no tienes que inscribirte. Pide a tu proveedor que confirme su condición de operador inscrito y compruébalo en el registro público de la CNMC.
Muchas centralitas IP permiten la grabación de llamadas con un clic, pero grabar una conversación supone tratar datos personales. Lo habitual es avisar a quien llama, normalmente con una locución al inicio, y tener definido para qué se graba y cuánto tiempo se conserva. Antes de activarla, consúltalo con tu asesor de protección de datos.
En cuanto a la numeración, el número que ya tienes puede portarse al nuevo operador, como se detalla en el apartado de portabilidad.
Cuánto cuesta la telefonía IP y cómo migrar
Pocos proveedores publican tarifas cerradas, porque el precio se monta por piezas según lo que necesite cada empresa. Una referencia pública es la de Enreach, que en su blog anuncia tarifas desde 5 euros al mes sin llamadas incluidas, 8,20 euros por usuario al mes con 500 minutos a Europa y 17,5 euros al mes con llamadas ilimitadas a Europa. Son precios de un proveedor concreto, así que sirven solo como orden de magnitud.
Una oficina con unas pocas extensiones no paga lo mismo que un contact center con colas, grabación y muchos agentes. También cambia según cómo se cobren las llamadas: cuotas sin minutos con pago por consumo, bonos de minutos o tarifas planas. Conectar la centralita con tu CRM suele exigir un plan superior, y a todo eso se suman los equipos y la instalación, que puede ir incluida o cobrarse aparte.
Para saber si de verdad ahorras, compara dos sumas. Hoy: cuota de cada línea, más llamadas, más el mantenimiento de la centralita física si la tienes. Con telefonía IP: usuarios por cuota, más minutos o bono, más equipos e instalación repartidos en los años que vayan a durar.
Conservar tu número: portabilidad
Puedes conservar tu número de siempre, ya que primero contratas el servicio con el nuevo operador y después él solicita la portabilidad y hace los trámites con tu compañía actual. No des de baja la línea antigua por tu cuenta antes de tiempo, porque podrías perder el número.
Lo habitual es que la solicitud tenga que hacerla el titular de la línea, con los datos tal como figuran en el contrato actual (nombre o razón social y NIF o CIF). Si no coinciden, el trámite se puede atascar, así que revísalos antes de firmar.
Pregunta también en qué franja se hará el cambio efectivo, para que caiga fuera de tu horario de atención. Y si algún día quieres volver a una línea convencional, el número se puede portar de vuelta.
Pasos para migrar sin cortes
1. Haz inventario: cuántas extensiones y números tienes, cuántas llamadas simultáneas hay en hora punta, qué funciones usas (desvíos, locución de bienvenida, colas) y qué equipos van por la línea actual. Incluye lo que no es un teléfono, como alarmas, datáfonos o faxes, que también dependían del cobre. Los faxes por IP usan un protocolo propio (T.38), así que confirma que tu proveedor lo admite.
2. Comprueba tu conexión: multiplica el consumo de una llamada por tus llamadas simultáneas y deja margen. Más que la velocidad contratada, importa que la conexión sea estable en las horas de más uso; si se queda corta, conviene resolverlo antes de migrar.
3. Elige proveedor: valora su experiencia, sus referencias y cómo responde el soporte cuando algo falla, además de lo que se pide en el presupuesto.
4. Decide los equipos: teléfonos IP, softphones o adaptadores ATA, y si conservas la centralita actual con un SIP trunk o una pasarela.
5. Instala y prueba con la línea antigua en paralelo: el proveedor configura el servicio y tú compruebas llamadas entrantes y salientes, desvíos, buzón y calidad de voz en hora punta. La portabilidad se ejecuta al final, cuando todo funciona.
6. Deja preparado el plan B: el desvío automático a móvil configurado desde el primer día y, si la empresa vive del teléfono, una conexión de respaldo.
Qué pedir al proveedor en el presupuesto
Antes de comparar presupuestos, conviene que todos incluyan:
- El número de extensiones y usuarios, y cuánto cuesta añadir o quitar uno más adelante.
- Qué funciones de centralita virtual van de serie y cuáles se pagan aparte.
- Qué minutos o bono incluye, con la tarifa por destino (fijos, móviles, internacional), y cuántos números lleva el plan.
- Qué equipos e instalación van incluidos y qué respaldo ofrece si cae la conexión.
- Que la portabilidad la gestionen ellos, en qué plazo aproximado y por escrito.
- Soporte en español, con horario, canales y tiempo de respuesta ante una incidencia.
- Su condición de operador inscrito en la CNMC.
- La permanencia y las condiciones de baja.
Si quieres un presupuesto con todos estos puntos desglosados, en gtvoz puedes pedirlo para nuestro servicio de telefonía VoIP con centralita virtual.
Preguntas frecuentes sobre telefonía IP
¿Qué es la telefonía IP y en qué se diferencia de la tradicional?
Es la telefonía que lleva tu voz en paquetes de datos por Internet o por la red de tu oficina, en lugar de por la red de cobre de toda la vida. Puedes llamar a cualquier fijo o móvil, porque los operadores IP están conectados con la red telefónica pública.
¿Telefonía IP y VoIP son lo mismo?
En la práctica, casi. VoIP es la tecnología que transmite la voz por IP, y telefonía IP es el servicio completo montado sobre ella (líneas, extensiones, centralita).
¿Necesito comprar teléfonos IP?
No es imprescindible. Puedes llamar desde una aplicación en el ordenador o el móvil (softphone), desde el navegador o conectando tus teléfonos analógicos a un adaptador ATA. El teléfono IP de sobremesa sigue siendo la opción más cómoda para puestos con muchas llamadas al día.
¿Puedo mantener mi número de teléfono?
Sí, mediante la portabilidad, que tramita el nuevo operador.
¿Cuánto cuesta la telefonía IP?
Depende de cuántas extensiones, números y minutos necesites. Como referencia, Enreach publica tarifas desde unos 5 euros al mes. Para comparar presupuestos, pide el desglose por usuario y qué incluye cada bono de minutos.
¿Qué pasa si se cae Internet?
Sin conexión no hay llamadas, pero se cubre con una línea de respaldo independiente (4G/5G), un desvío automático a los móviles y un SAI si se va la luz.
¿Puedo seguir usando mi centralita actual?
En muchos casos, sí. Si es una centralita IP, un SIP trunk sustituye a tus antiguos primarios RDSI sin cambiar el equipo. Si tus teléfonos son analógicos, un adaptador ATA permite reutilizarlos. El RDSI dependía de la red de cobre, que se está retirando, así que conviene preguntar a tu operador hasta cuándo seguirá funcionando.
¿La telefonía IP es segura y legal?
Sí es legal. Quien debe estar inscrito en el Registro de Operadores de la CNMC es el proveedor; tú, como cliente, no necesitas inscribirte. En seguridad, lo recomendable es separar la red de voz de la de datos, proteger la centralita con contraseñas robustas y pedir que se cifren las llamadas.
¿Cuánto ancho de banda necesita una llamada?
Menos de 0,1 Mbps incluso con el códec G.711, así que importa más la estabilidad de la conexión que la velocidad.
El equipo de GTVoz puede orientarte sobre qué solución de telefonía VoIP y centralita virtual encaja con tu oficina.
